jueves, 11 de noviembre de 2010

Zapatero amenaza con destruir 220.000 empleos al año hasta 2020.

El presidente del Gobierno aseguró en la Cumbre del G-20 en Seúl que la economía verde española tiene potencial para crear 1 millón de empleos en la próxima década. Zapatero, sin embargo, oculta o ignora el coste de dicha propuesta: la destrucción de 220.000 puestos al año en el sector privado.
Erre que erre. Algunos políticos o bien no aprenden o bien no quieren aprender. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ofreció una conferencia en la cumbre empresarial organizada en Seúl antes de comenzar la reunión del G-20 bajo el título Crecimiento verde. De este modo, se atrevió a dar lecciones sobre cómo crear empleo al resto de economías avanzadas. Y ello, pese a que España lidera la tasa de paro de la zona euro y la OCDE (las 30 economías más importantes del planeta) con una tasa superior al 20%.
Durante su intervención, Zapatero aseguró que el sector de las energías renovables, el transporte, la edificación sostenible y la ecoindustria tienen en España potencial de crecimiento suficiente para crear hasta un millón de puestos de trabajo en los próximos diez años.
El objetivo de España, indicó, es lograr que en 2020 al menos el 20% de la energía final provenga de fuentes renovables, reducir en un 20% la intensidad energética y que las emisiones de CO2 bajen un 10% respecto a los actuales niveles.
Como ejemplo de los logros conseguidos, destacó que desde 2004 el peso de las renovables en el consumo energético español se ha incrementado un 50%, que el 30% de la electricidad proviene ya de fuentes limpias y que se ha reducido el consumo energético por unidad e PIB en un 13%.
Sin embargo, su discurso de economía verde no trató el enorme coste de esta estrategia. Zapatero o bien oculta o bien ignora que el impulso y apoyo a las energías renovables depende, en gran medida, de las abultadas subvenciones y ayudas públicas que recibe el sector, sufragadas con el dinero de todos los contribuyentes. Sin duda, España se ha convertido en una potencia mundial en energías renovables, pero la cuestión es: ¿a qué precio?
Entre 2000 y 2008, el Gobierno español ha comprometido un total de 28.671 millones de euros -descontada la inflación- en subsidios públicos al fomento de energías renovables. Un dinero que ha sido o será sufragado íntegramente por el bolsillo de los ciudadanos, ya sea mediante nuevas subidas en el precio de la luz o aumento de impuestos.
De hecho, esta factura no ha dejado de aumentar año tras año. Así, el coste de las ayudas públicas a la generación de este tipo de energía pasó de 2.260 millones de euros en 2007 a casi 6.000 millones de euros en 2009 (casi tres veces más en tan sólo tres años). El sector solar se llevó casi la mitad del pastel el pasado año, con 2.594 millones. Las subvenciones verdes dispararon un 23% el coste final de la factura eléctrica en 2009, con sus consiguientes efectos sobre el denominado déficit tarifario (la diferencia entre el coste real de la electricidad y lo que cobran las eléctricas), una deuda que tarde o temprano es sufragada por el consumidor vía impuestos o subidas en el precio de la luz.
El propio sector energético estima que, de seguir así, el sistema de primas a las renovables costará al conjunto de los españoles unos 10.000 millones de euros al año en 2020, una cifra "insostenible". Tanto es así que hasta el propio Ministerio de Industria ha decido recortar las primas al sector.
Así pues, el desarrollo de las renovables, transporte ecológico (como, por ejemplo, el coche eléctrico), edificación sostenible y ecoindustria, que tanto defiende Zapatero, tan sólo es posible gracias a la inyección de dinero público. ¿Problema? Dicho apoyo supone restar recursos al resto de la economía española, vía impuestos a empresas y trabajadores del sector privado, y, por lo tanto, capacidad de ahorro e inversión a sectores productivos que no precisan de subvenciones para subsistir y crecer.
Zapatero destruye empleo
En este sentido,
cada "empleo verde" ha necesitado subvenciones por valor de 571.138 euro entre 2000 y 2008, de modo que cada puesto de trabajo creado en España en el sector de las renovables ha destruido un promedio de 2,2 empleos en el resto de la economía, según el Estudio de los Efectos del Apoyo Público a las Energías Renovables sobre el Empleo, elaborado por la Universidad Rey Juan Carlos, en colaboración con analistas del Instituto Juan de Mariana (IJM). Como resultado, este despilfarro de recursos ha provocado la destrucción neta de 113.000 puestos de trabajo en la economía española durante dicho período.
Si Zapatero promete ahora crear 1 millón de trabajos adicionales hasta 2020 gracias a la economía verde, en base a dichos cálculos, la propuesta del presidente supondrá la destrucción de 2,2 millones de empleos en sectores productivos o, lo que es lo mismo, una media de 220.000 puestos de trabajo al año desaparecerán (nunca serán creados) por culpa de esta estrategia política.
Y es que, "la industria verde nunca fue una solución para la crisis", tal y como señala Gabriel Calzada, presidente del IJM, y uno de los autores del citado informe. El estudio alcanzó una enorme relevancia internacional, ya que desvela el gran fiasco del modelo verde español. De hecho, fue empleado por los republicanos de EEUU para frenar al presidente Barack Obama en su intención de imitar la política verde española.
Quizá Zapatero logre crear 1 millón de empleos verdes hasta 2020, pero su promesa oculta la destrucción de 2,2 millones de puestos de trabajo productivos en España en caso de que, finalmente, cumpla su objetivo.

Fuente: M. LLamas para www.libertaddigital.com

No hay descanso: el CDS de España bate récords y el riego país está en máximos.

La presión sobre España y su deuda no se relaja. El diferencial entre el bono español y el alemán a diez años, que mide la prima de riesgo país, se amplía hoy hasta los 212, 10 puntos básicos, lo que supone un aumento del 2,94% respecto al cierre de ayer. Así las cosas, se sitúa cada vez más cerca del máximo histórico de 221 puntos básicos del pasado mes de junio.
El diferencia de la deuda irlandesa respecto al bono alemán a 10 años sí que ha marcado hoy un récord desde la introducción del euro, ante los nervios sobre la capacidad de financiación de Irlanda. El spread aumenta en 20 puntos básicos hasta los 665. "Es simplemente una continuación, pero el mercado no funciona correctamente y no parece que haya compradores", ha señalado un operador a Reuters.
La desconfianza hacia Irlanda se mantiene muy alta, a pesar de que, según informa EFE, el Gobierno irlandés ha vuelto a insistir hoy en que no hay perdido soberanía sobre su política fiscal y que no necesita ayuda económica de la Unión Europea para salir de la crisis. Según un portavoz del Ministerio de Finanzas, Irlanda "está en condiciones de pagar su deuda", como demuestra el hecho de que volverá a emitir deuda del Estado el próximo año para "refinanciar" las arcas públicas.
Presión para todos los periféricos
Al mismo tiempo, el spread portugués alcanza un techo hoy de 489 puntos básicos. La deuda italiana, por su parte, se situaba en el diferencial más amplio desde junio, a 176 puntos básicos.
"Los mercados siguen teniendo como principal foco de atención el riesgo soberano, intensificado por la preocupante situación de Irlanda, para la que el mercado descuenta que tenga que acudir al fondo de rescate de la Unión Europea. Esta tensión se está trasladando al resto de periféricos en mayor (Portugal, Grecia) o menor medida (España) presionando especialmente a sectores como la banca", comentan en un informe publicado los analistas de Renta 4.
La demanda de los inversores por los bonos alemanes a 10 años ha avanzado los últimos días, según datos de Bloomberg. Esta tendencia se ha generado por la búsqueda de activos seguros, utilizados como refugio, frente a las preocupaciones crecientes sobre países como Irlanda, España, Portugal o Grecia.
"Los bunds están ganando enteros entre los inversores en la búsqueda refugios seguros", comenta Steven Major, jefe global de análisis de renta fija de HSBC en Londres. "Los comentarios de Lagarde mencionando una reestructuración de deuda son otro clavo en el ataúd. Todavía hay una gran mayoría de inversores y traders que no han reconocido hasta ahora que la reestructuración podría suceder", añade.
La ministra de Finanzas francesas, Christine Lagarde, declaró ayer que los inversores deben compartir el coste de la reestructuración de la deuda soberana.
Los seguros de impago, en máximos
Por su parte, los seguros de deuda (CDS) de España se elevan hoy hasta los 286,55 puntos para cubrir la posibilidad de impago de 10 millones de dólares en bonos españoles a 10 años. Se trata de un nuevo máximo histórico.
Los CDS de Grecia cotizan a 898.330 dólares, los de Irlanda en 604.390 y los de Portugal a 486.670 dólares.
Ayer, la ministra española de Economía, Elena Salgado, aseguró que los mercados "entienden perfectamente" que la solvencia de España es muy superior a la de Irlanda o Portugal, pero ha advertido de que su "preocupación" es el déficit de las comunidades autónomas.

Zapatero quiere crear un millón de empleos en 10 años con economía verde.

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró hoy que el sector de las energías renovables, el transporte, la edificación sostenible y la ecoindustria tienen en España un potencial de creación de un millón de puestos de trabajo en los próximos diez años.

Zapatero expuso esta cifra en la cumbre empresarial organizada en Seúl antes de comenzar la reunión del G-20, un foro en el que presidió una mesa redonda bajo el lema de "Crecimiento verde".
En esa mesa, en la que también participaron los presidentes de Repsol, Antonio Brufau; Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, y Acciona, José Manuel Entrecanales, destacó el diálogo abierto por el Gobierno con partidos y empresas para alcanzar un acuerdo en política energética para la próxima década que permita un modelo sostenible "con un mínimo coste para los consumidores".

"Es un acuerdo decisivo para nuestro país y debe ser, si lo logramos, un buen modelo para el conjunto de los países de la OCDE; traerá importantes beneficios en términos de estabilidad regulatoria, de favorecer la inversión y de aportar un impulso de nueva tecnología e innovación al conjunto del sistema", manifestó.

Tras insistir en la capacidad de la economía sostenible para la creación de empleo, reconoció que los resultados finales dependerán en gran medida de la apuesta de los empresarios.
Por ello quiso lanzar un mensaje claro a los asistentes a la cumbre empresarial: "la economía verde representa un gran potencial de futuro para la generación de empleo, para el avance tecnológico y para la competitividad de las economías".
El objetivo de España es lograr que en 2020 al menos el 20 por ciento de la energía final provenga de fuentes renovables, reducir en un 20 por ciento la intensidad energética y que las emisiones de CO2 bajen un diez por ciento respecto a los actuales niveles.

Como ejemplo de los logros conseguidos, destacó que desde 2004 el peso de las renovables en el consumo energético español se ha incrementado un 50 por ciento, que el 30 por ciento de la electricidad proviene ya de fuentes limpias y que se ha reducido el consumo energético por unidad e PIB en un 13 por ciento.
Los tres grandes retos que afronta ahora el país son reducir la intensidad energética, rebajar el grado de dependencia y reducir el nivel de emisiones.

Y frente a ellos subrayó los pasos dados hasta situar a España como cuarto país en capacidad instalada en energía eólica, el segundo en fotovoltaica y el primero en termosolar.
Un sector industrial "sólido" que genera 200.000 empleos y que apuesta por el desarrollo tecnológico, añadió.
Según apuntó, la eficiencia energética debe ser la principal palanca para la reducción de emisiones y esa apuesta tiene que ser global, ya que la Agencia Internacional de la Energía estima que en 2050 la demanda puede llegar a multiplicarse por dos si continúa la tendencia actual.
La lucha contra el cambio climático, añadió, requiere "determinación, perseverancia, concienciación y recursos", pero "los costes de la inacción son muy superiores a los de la acción".
Tras considerar que sólo mediante un gran salto tecnológico en el sector energético será posible reducir emisiones y ser eficientes, insistió en las "grandes oportunidades de negocio" que se abren en todo el mundo.
Recordó en este contexto la apuesta de los inversores de capital riesgo por el sector medioambiental, así como el crecimiento de las cotizaciones de las principales empresas "verdes".
Para Rodríguez Zapatero, es necesario impulsar al tiempo la sensibilización ciudadana, la actuación normativa de los poderes públicos y la iniciativa privada.
También asistieron al foro empresarial los presidentes de Telefónica, César Alierta; de Ferrovial, Rafael del Pino, y del BBVA, Francisco González y uno de los vicepresidentes del Santander, Manuel Soto, que mantuvieron después un breve encuentro con Zapatero.

Fuente: www.eleconomista.es