Llevamos los habitantes de Chiclana padeciendo, desde hace meses, una sarta de declaraciones públicas por parte de los regidores de la ciudad que no hacen más que reafirmar a los ciudadanos en la idea de que los políticos, sobre todos los "pueblerinos", los de "a nivel local" que diría un cursi, están firmemente instalados en la idea de que sus ilusos votantes, los administrados, el pueblo, la plebe en suma; es, por naturaleza, intrínsicamente imbécil y está permanentemente instalada en la más absoluta idiocia. Y esto es válido para todos los políticos, sean de la cuadra o piara que sean.Me explicaré: existen una serie de obras públicas pendientes de realizar en la localidad desde hace "long, long time" entre las que se encuentran la Ronda Oeste (que algo tendrá que ver e incluso estará condicionada, supongo ingenuamente, con la aprobación definitiva de un PGOU acorde a la legalidad vigente ya que el actual ha sido "tumbado" en cinco ocasiones, y las que aún quedan, por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía) y el Tranvía, así con mayúsculas, ya que al parecer, como las líneas de transporte público entre la localidad, San Fernando y Cádiz están "colmatadas" y los autobuses, desde el primero al último, van abarrotados de viajeros, se hace urgentemente necesaria la construcción de un tranvía que desahogue el abrumador e incesante tráfico de viajeros entre dichas localidades existente en la actualidad.
Pues bien, si sumasemos los supuesta creación de puestos de trabajo que, según diversas manifestaciones públicas de los referidos regidores, sólo estas dos obras van a generar, tendríamos para dar trabajo a los más de 10.000 parados que ya suma la ciudad y aún nos sobrarían puestos para rescatar a algún que otro gaditano residente en Castellón.
Ya que a los políticos no se les puede exigir ni rigor ni seriedad, exijámosles al menos un poco de vergüenza. De vergüenza y de delicadeza para no aprovecharse demagógicamente del tremendo drama humano que supone el paro, jugando frívolamente con las ilusiones de los desempleados.
Tal pareciera que los máximos regidores del pueblo pensaran que las obras públicas aún se siguen realizando como en Egipto en los tiempos del Bajo Imperio: a base de una "jartá" de gente moviendo manualmente pesadísimos materiales y escombros de toda índole de un sitio para otro.
Como muestra basten tan sólo dos botones. Hace un par de semanas la Concejala Delegada de Urbanismo y ex-asesora de la Diputación Provincial dijo, literalmente, que las obras del tranvía conllevarían la creación de "más de doscientos puestos de trabajo". Supongo que la explanación del terreno por donde discurrirá se pensará realizar a base de pico, pala y serones por ingentes cuadrillas de operarios al tiempo que las traviesas de las vías se transportarán a pulso en grupos de 10 o 12 trabajadores por cada una. Sólo así cuadrarían las cuentas. Pero no satisfechos con esta estimación, es el propio regidor de los destinos de la ciudad, elegido democráticamente y no como el anterior, quien hace escasos días afirmó, sin ruborizarse y también literalmente, que la contrucción de la Ronda Oeste comportaría la creación de "varios cientos de puestos de trabajo". Igualmente suponemos que se pensará utilizar el mismo método de trabajo "a lo egipcio" pero incrementando esta vez el número de aguadores, asignando un asesor de confianza a cada operario y multiplicando los turnos hasta alcanzar las 24 horas. No de otra manera se alcanzaría tal estimación de creación de puestos de trabajo.
El "problema" es que ambas obras las realizarán empresas privadas y estas se rigen por criterios de eficiencia y rentabilidad, criterios que desafortunadamente están no sólo reñidos, sino radicalmente enfrentados a una masiva intervención de mano de obra en las referidas obras.
Cualquiera que haya viajado en coche más allá de Medina habrá podido observar que una autovía, pongamos por ejemplo, se construye con 5 o 6 vehículos y máquinas de diversa función con 1 conductor/manipulador cada una y dos señores con chalecos amarillo fosforito, uno en cada sentido de la marcha, que manipulando señales nos prohiben o ceden el paso según la ocasión. Total: 8 trabajadores que, en turnos de 24 horas hemos de multiplicar por 3, lo que arroja 24 trabajadores a los que si añadimos los correturnos, si también se piensa trabajar en fin de semana, tenemos 32 trabajadores. Eso para la Ronda Oeste. Idéntico planteamiento, en lo esencial, para el tranvía. Entre ambas 64, pongamos a lo sumo que 70, puestos de trabajo para las dos obras.
De ahí a la creación de "cienes y cienes de puestos de trabajo" tal como se está diciendo, dista un abismo.
Un abismo de desvergüenza y rastrera manipulación de las necesidades ajenas.

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